Desde pequeña siempre he visto los cambios de Santiago y no tengo memoria para recordar en que momento se detuvo el tiempo. En Estación Central el reloj sigue marcando diez para las diez.
"¿Cómo quejarme de mis pies cansados, cuando veo los tuyos destrozados?¿Cómo mostrarte mis manos vacías,cuando las tuyas están llenas,llenas de heridas?"
No hay comentarios:
Publicar un comentario